Febrero es el mes elegido para que definitivamente, la versión Android Wear 2.0 sea oficial. Y lo hará con un par de nuevos dispositivos que según aparece estarán fabricados por LG. Este es un momento importante para los smartwatch, ya que este segmento del mercado en el que se tenían muchas esperanzas nos acaba de arrancar. ¿Lo hará con este desarrollo?

Lo cierto es que en Google se han dado cuenta que el mercado de los smartwatch con Android necesita ser revitalizado y que, con un simple lavado de cara no se solucionaría el problema existente con las ventas, que no son las esperadas. Esto hace que algunos fabricantes no miren con tan buenos ojos a los relojes inteligentes, y no les hagan tanto caso como antes (un claro ejemplo es Sony).

Así, se ha retrasado la llegada de Android Wear 2.0 hasta el mencionado mes de febrero, con el objetivo de ofrecer mucho más de lo que en un principio se tenía pensado y, por lo tanto, dotar de una utilidad mayor a los smartwatch que integren el sistema operativo de Google. Opciones como poder acceder a la tienda de aplicación de forma directa desde el reloj o el poder hacer llamadas son las que se tiene pensadas… Y todo con un objetivo: hacer a los dispositivos menos dependientes del los smartphones (que se podrán sincronizar, por descontado).

Smartwatch de la compañía Sony

Se necesita mucho más

Pues lo cierto es que está muy bien que se mejore Android Wear 2.0, y a buen seguro que consigue atraer a una buen número de usuarios, pero el problema de los smartwatch es estructural. Aparte de tener que buscar una solución respecto a la autonomía -ya que esta penaliza bastante a los relojes inteligentes y hace que muchos se decidan, consecuentemente, por pulseras inteligentes-, hay cuestiones que se tiene que solucionar de forma urgente. Y, para ello, hace falta que fabricantes de hardware y desarrollador de software tengan un objetivo común.

Por ejemplo, la ausencia de personalización en Android Wear -que tampoco es mala cosa- es algo que no gusta a muchos fabricantes, que desean personalizar sus relojes inteligentes para que funcionen exactamente como ellos quieren. Esto se nota en el apartado del hardware, más allá de procesador, pantalla y RAM. Así, por ejemplo, no todos los modelos disponen de GPS o de micrófono, lo que no tiene sentido ya que hablamos de funcionalidades básicas. Y todo ello, sin contar de la inclusión o no de botones hardware. Se necesita uniformidad, como ocurre con los modelos de Apple y de Samsung, que tiene un camino claro (guste más o menos).

Smartwatch Huawei Watch

También se debe trabajar en ofrecer algo más en las aplicaciones, y no me refiero a los juegos. Las limitaciones que tienen las que actualmente existen son grandes en algunas ocasiones, y la experiencia de uso se resiente por ello. Por lo tanto, lo que ocurre es que más de una persona acaba utilizando el smartwatch como cuantificador deportivo, ver la hora y mirar mensajes. Poco más. Y, entonces, los usuarios dudan de la utilidad del reloj inteligente. Y con razón.

¿Será la panacea Android Wear 2.0?

Pues lo cierto es que es un primer paso, y hablo más allá de los cambios estéticos que se pueda ofrecer. Todos estos serán bienvenidos, no hay duda, y harán más atractivo el uso de los relojes con Android Wear 2.0. Pero hay que mirar un poco más lejos y profundo. ¿Y dónde es esto? Pues en los requisitos mínimos. Ni más ni menos.

Estos pueden indicar concretamente cuál es el futuro que tiene contemplado Google a medio plazo para los smartwatch y, esto, es clave. Con los modelos que se queden fuera de la actualización, que no serán pocos (y es lógico, ya que hasta la fecha no había muchas razones para cambair de un modelo de primera generación por uno más moderno), se podrá conocer qué si ya nuevas funcionalidades reales que hagan más útiles a los relojes inteligentes. Y, eso, es vital para ver si verdaderamente los smartwatch con Android Wear 2.0 tienen posibilidades en el mercado de una vez por todas.

Modelos con Android Wear 2.0

Personalmente creo que los relojes inteligentes son dispositivos que se pusieron en el mercado sin madurar en su gran mayoría, y esto se ha pagado. Ahora falta dar el paso para que sean los que siempre debieron ser: accesorios que permitan un uso independiente para mucho más que medir los pasos y dar la hora (ya que existen infinidad de pulseras que hacen esto, como por ejemplo la Samsung Gear Fit 2 ue hemos probado en Topes de Gama). Si esto no se consigue y se asume por los fabricantes que tiene que ser así -y también incluyó a Google-, creo que las cosa no pintan nada bien. En caso contrario, todo se puede conseguir.