Fue hace dos años cuando Microsoft sorprendió al mundo con las HoloLens, unas gafas de realidad aumentada que nos permitirían convertir cualquier entorno en un universo plagados de gráficos tridimensionales y que tenía como máximo exponente ese Minecraft proyectado sobre la mesita del salón, o ese ingeniero diseñando una moto a escala real para comprobar cada milímetro de su proyecto.

El caso es que en este tiempo, Microsoft ya ha desarrollado dos generaciones de esas HoloLens, es decir, el modelo original y una actualización con algunas mejoras que ahora los de Redmond van a abandonar. Según algunos medios de fuentes muy cercanas al equipo que está desarrollando las gafas, los norteamericanos no tienen ninguna prisa por poner en el mercado una versión que no esté todo lo afinada posible y por eso no quieren guiarse por las prisas.

Es más, el abandono de esa segunda generación de las HoloLens vendría provocado por la existencia de una tercera que sí viene a significar un salto cualitativo respecto de las anteriores y que ya podría ser considerada como una candidata para acabar vendiéndose en las tiendas dentro de… ¿sabéis cuánto tiempo?

2019, el año escogido

Sería en ese año cuando Microsoft ha marcado en rojo el momento de llegar al mercado con un modelo de HoloLens realmente comercial y masivo. Es decir, lejos del circuito de prototipos que, como las Glass de Google, llegaron con cuentagotas y a precios imposibles. ¿Por qué tanto tiempo desde su anuncio? Las mismas fuentes hablan de la tranquilidad que tienen en la empresa ya que en el apartado de la realidad aumentada creen que son la única alternativa que hay de verdad en el mercado y por tanto no existe competencia que pueda meterles prisa.

HoloLens

Y la verdad es que, al menos si nos guiamos por los anuncios públicos de muchas compañías, el mercado parece volcarse cada vez más del lado de la realidad virtual, dejando a un lado esta realidad aumentada por la que nadie parece estar interesándose como un nicho de futuro. O, al menos, los posibles competidores no están desplegando tanto arsenal como los Oculus, Valve (on HTC Vive), etc.

Y claro, hilando esa fecha de lanzamiento, ¿qué tal si pensamos que en Microsoft están pensando en arropar una futura consola next-gen con soporte para estas gafas? El juego es una de sus aplicaciones más evidentes aunque no la única ya que si algo diferencia a estas HoloLens de unas Oculus Rift, por ejemplo, es la posibilidad (sobre el papel) de permitir el trabajo en equipo más fácilmente, sobre todo en tareas de diseño industrial o simulaciones complejas donde hay que interactuar para buscar mejoras o cambios en el trabajo.

Sea como fuere, esta tercera generación supone un retraso sobre los planes previstos pero también el perfeccionamiento de una tecnología que hay quien cree que tiene más futuro que la propia realidad virtual. ¿Vosotros sois de la misma opinión? ¿Serán las HoloLens otro Kinect? Contadnos…