Los coreanos quieren meter la cabeza en el mercado de los portátiles gaming y por eso han desarrollado este Samsung Odyssey que destaca, de primeras, por su atrevido diseño, que es mucho más radical que todos los que hemos podido ver del mismo fabricante en los últimos tiempos ya que parece claro desde el primer momento a qué tipo de público va dirigido.

Lo primero que destaca al echarle un vistazo es el acabado, que no busca ser demasiado fino y elegante y que se decanta por la robustez. Estos ordenadores, al final, serán usados para jugar y es necesaria mucha fiabilidad en componentes como el teclado, la calidad de la pantalla y, por supuesto, es necesario más espacio para guardar los componentes y refrigerarlos. Prueba de ellos son sus 28mm. de grosor y 2,5 kilos de peso que está en sintonía con el de otros portátiles gaming del mercado.

Diseñado para jugadores

Nos ha gustado mucho el aprovechamiento que ha hecho Samsung del espacio que tenía disponible para colocar todas las teclas y dejar un interesante espacio entre ellas. Esto quita errores de pulsaciones erróneas cuando lo utilizamos y, como viene siendo costumbre en este segmento, decir que los controles habituales de shooters vienen ya destacados en el layout.

Samsung Odyssey

Es casi una obviedad decir que el teclado es retroiluminado y para ello han utilizado una llamativa (y gaming) luz roja que, donde más destaca, es en el trackpad, que nos ayuda con unos enormes botones que ofrecen un mejor uso del habitual. En el apartado de la conectividad, este Samsung Odyssey viene bien surtido: un USB 3.0, dos USB 2.0, HDMI, lector de tarjetas y conexión Ethernet por si no os fiáis del Wifi en alguna partida online.

Potencia bajo el teclado

Y aquí viene lo importante de estos nuevos Samsung Odyssey: la potencia que traen debajo del teclado. En este caso hablamos de que probamos un ordenador con procesador Intel Core i7 de séptima generación, con tarjeta gráfica Geforce GTX 1050, 32GB de memoria RAM y dos discos duros, uno de 256 SSD y otro tradicional de 1TB.

Samsung Odyssey

En el apartado de la pantalla Samsung ha escogido un componente muy adecuado y sensato para mantener un rendimiento excepcional con todos los juegos. Se trata de un panel mate antirreflejos, de 15 pulgadas con resolución FullHD (1.920×1.080 pixels) que garantiza una alta tasa de frames pongamos el juego que pongamos. Cosa que no hubiera ocurrido de haber intentado incorporar otro panel más grande, con calidad 2K o más allá.

Aunque llegará otra versión de 17 pulgadas en el futuro (y con más potencia), la actual de 15 podrá comprarse a partir de 1.200 dólares.