A falta de que el iPhone 8 se presente, el nuevo iPhone 7s Plus está pasando desapercibido al incorporar casi el mismo diseño que el terminal del año pasado. Hoy veremos cómo afectará el diseño de cristal haciéndole más grueso que otros móviles de Apple.

El año pasado, el iPhone 7 y 7 Plus pudo ser una decepción para algunos usuarios debido a que no cambiaban nada el diseño con respecto al año pasado, contando también que este diseño no sería único de un año sino que sería también del próximo al existir la versión 7S.

Al menos, Apple lo ha querido remediar por el décimo aniversario desde la salida del iPhone. Con ello, veremos un iPhone 8 o iPhone X que tendrá un diseño espectacular, mejorando todo lo que habíamos visto hasta en Samsung, LG o Xiaomi, por lo que hay muchas esperanzas en ver otra vez a Apple despuntar en el diseño como ya hizo con el iPhone 4 y su diseño de cristal.

El posible diseño final del iPhone 8 mostrado en renders filtrados

Este año se ha rumoreado que el nuevo iPhone 8 llevaría un diseño en la parte trasera de cristal que le haría un terminal más premium, superando incluso al Galaxy S8 y G6 que son dos de los terminales de gama alta que también tienen cristal en la parte trasera. La noticia de hoy, es que habría más cambios en el diseño del nuevo iPhone de los que pensamos, y no en el del iPhone 8, sino el del iPhone 7s Plus.

El iPhone 7s Plus sería menos delgado que el 7 Plus normal

Las novedades que se suponía que íbamos a ver en este año en los modelos “s” era la carga inalámbrica, iOS 11, un nuevo procesador fabricado por Apple en 10 nanómetros, pero en el diseño normalmente no cambia casi nada. Esta vez, el iPhone 7 Plus podría tener un pequeño cambio de diseño que le haría no entrar en las mismas fundas que el 7 Plus normal.

El diseño de este nuevo móvil sería de cristal, en vez de aluminio como lo es el del año 2016. Esto haría tener un mejor diseño, siendo más bonito -pero a la vez más frágil- y siendo posible la carga inalámbrica, algo que se le lleva pidiendo años a Apple.

Este diseño de cristal, el añadido de la carga inalámbrica y la posible nueva pantalla OLED haría que el terminal fuese ligeramente más grueso, llegando a ser 1 mm más grueso que el normal. La buena noticia es que la cámara no sería tan grande como antes, ya que sería ligeramente más pequeña -no significa que sea peor, ni mucho menos- que el terminal del año pasado.

Este terminal se presentará al mercado junto al iPhone 8, que seguramente sea en las primeras semanas de septiembre, por lo que no nos queda nada por esperar para ver esta nueva apuesta de Apple en la gama alta.