Elon Musk parece decidido a hacer historia y conseguir lo que no ha hecho la NASA en sus más de 50 años de historia: abaratar los enormes costes que suponen mandar al espacio un cohete para permitir que las operaciones que deben llevarse a cabo en la ISS, o en las futuras misiones a Marte, puedan acometerse sin comprometer la economía de un país entero.

Ha ocurrido esta pasada madrugada, en la plataforma de lanzamiento que SpaceX tiene en Cabo Cañaveral, Florida, cuando la empresa de Elon Musk ha conseguido un hito histórico: lanzar al espacio un cohete ya utilizado, realizar una misión en la órbita de la Tierra y más tarde aterrizarlo sano y salvo para una futura reutilización.

Hasta ahora, el intento más cercano de reutilización por parte de la NASA había sido el programa del transbordador espacial, ya finalizado, pero a diferencia de los Falcon de SpaceX en el lanzamiento de aquellos Columbia, Challenger, etc. hacían falta tres cohetes que durante las operaciones se desprendían de la nave principal y caían al mar. Eso sin contar los enormes gastos de mantenimiento que suponía volver a poner en órbita la nave.

En el vídeo que tenéis justo debajo podéis ver algunos momentos de ese vuelo de esta madrugada:

Misión cumplida

Se da la circunstancia de que el Falcon 9s que voló anoche SpaceX ya había sido utilizado en otras pruebas de la empresa por lo que este hito adquiere una mayor relevancia. Tanta, que en el vuelo de anoche el cohete salió al espacio, colocó un satélite de comunicaciones en la órbita requerida y regresó sano y salvo a una de las plataformas móviles que los californianos tienen instaladas en barcos en el Océano Atlántico.

Esta misión viene a convertir a SpaceX en la empresa aerospacial más interesante del mundo por su capacidad para abaratar los costes de cualquier operativo que necesite de llevar satélites a la órbita de la Tierra, o de realizar pequeños envíos a la Estación Internacional (ISS), etc. Y, obviamente, acerca más el sueño del fundador de la empresa de llegar a Marte en apenas cinco años. Un anhelo que no sabemos si será muy realista pero que Elon Musk ya ha declarado en público muchas veces. Seguramente tantas como predijo la llegada de los coches eléctricos y autónomos, el transporte supersónico en cápsulas de vacío dentro de enormes tubos o su más reciente proyecto, el de conectar nuestros cerebros a los ordenadores.