La carrera espacial vive momentos importantes y atractivos, posiblemente los más interesantes desde que la lucha entre EEUU y la URSS es algo del pasado -y que simplemente queda para las películas-. La razón son los avances que compañías como SpaceX están realizando y, uno de ellos, se ha hecho realidad en el día de ayer. Os lo contamos.

El caso, es que la empresa que está liderada por Elon Musk ha dado un paso más en todo lo que tiene que ver con la consecución de ingenios espaciales que son completamente reciclable. Así, en el día de ayer desde Cabo Cañaveral (Florida), desde el puerto de despegue llamado Landig Zone 1 de SpaceX, se ha conseguido mandar al espacio la primera cápsula reciclable de la compañía, denominada Dragón.

Para enviarlo se ha utilizado uno de los cohetes de SpaceX tipo Falcon no tripulado que, posteriormente, regreso a tierra –sin problema alguno- demostrando que la compañía va por muy buen camino a la hora de conseguir avanzar en la carrera espacial con novedades que, hasta el momento, agencias como la NASA no han sido capaces de realizar (siempre hablando de cohetes, no de transbordadores). Así pues, Elon Musk, poco a poco, se va saliendo con la suya.

Cohete SpaceX reutilizable

Dragón, el futuro de Space X

El unes es cundo se espera que la cápsula de la que hablamos llegue y se acople a la Estación Espacial Internacional y, de esta forma, se convertirá en la primera –tras los transbordadores antes mencionados de la NASA- en volver a la tierra una vez que ha finalizado su trabajo. Aparte de los pocos riesgos humanos que supone el uso de Dragón por parte de SpaceX, los costes asociados a la carrera espacial se reducen de forma considerable al ser diseños reciclables, lo que puede acelerar inversiones en otros objetivos como la llegada a Marte (cada vez más cerca, por cierto).

Para conseguir el regreso de Dragón, que está por ver si es real cuando tome camino de vuelta a la Tierra, a este módulo de carga -que ya se ha utilizado anteriormente, pero sin tener prevista su vuelta-, se le han añadido elementos como por ejemplo un paracaídas y un escudo térmico mejorado (el resto de las cápsulas de cargas utilizadas actualmente  por el momento se pierden en la vuelta a la atmósfera). Por cierto, lo que se envía va desde recambios para la Estación Espacial Internacional hasta componentes para realizar investigaciones -entre los que hay ratones y moscas-. El caso, es que SpaceX continúa avanzando en misiones espaciales no tripuladas y, esta, que es la número once que ejecuta bajo contrato con la NASA, muestra claramente que cada vez todo ocurre con mayor eficiencia y normalidad.