Hay una cosa que la actual revolución tecnológica nos ha traído y es que el mercado laboral está evolucionan a tal velocidad que aparecen oportunidades de trabajo que hace apenas cinco años formaban parte de la imaginación del más osado. Y una de esas profesiones en auge no es otra que la de piloto de drones militares que empiezan a cotizarse tanto como cualquier otro especialista de cazas de combate.

EE.UU. ha demostrado en los últimos tiempos ser una de las grandes potencias que ha invertido miles de millones de dólares en drones militares que cuentan con una capacidad de ataque equiparable a la de un caza de combate. No pueden transportar tantas toneladas de armamento, pero van provistos de misiles capaces de acertar objetivos muy precisos. Y el encargado de llevar a cabo esas misiones es un piloto que suele estar bien resguardado a cientos de kilómetros de estos ingenios.

EE.UU., además, lleva ya algunas décadas experimentando con estos aparatos y prueba de ello es que uno de sus modelos más veteranos, el MQ-1 Predator lleva en servicio desde principios de los años 90 del siglo pasado y será jubilado en 2018. En ese momento se quedará en servicio el MQ-9 Reaper, un dron mucho más letal y avanzado.

Más drones, menos aviones convencionales

Ha sido en una reciente conferencia de las FF.AA. (Fuerzas aéreas) norteamericanas en Florida donde un Teniente General (Darryl Robertson) ha confesado que ahora mismo tienen más necesidad de cubrir plazas de pilotos de drones que de cualquier otro tipo de aparato aéreo con los que cuenta el ejército norteamericano. Y eso es decir mucho porque si hay una potencia mundial en este campo, esa es precisamente EE.UU.

drones militares

Concretamente, el Teniente general vino a decir que “Nunca pensé que diría esto cuando me uní a la Fuerza Aérea […] Así que estamos buscando pilotos para RPA [aeronaves pilotadas a distancia)” ya que tienen muchísima demanda de especialistas para manejar tanto los MQ-1 Predator como los MQ-9 Reaper.

Solo en estos dos modelos, las FF.AA. de los EE.UU. necesitan cubrir más de 1.000 puestos mientras que en el caso de otras aeronaves apenas llegan a los 900. Y en esta última lista de aviones clásicos se encuentra el transporte militar Globemaster C-17 III y el caza de combate F-16 Falcon, por lo que estamos hablando de una auténtica revolución que deja bien a las claras que en el futuro serán las máquinas las que vayan al campo de batalla a partirse la cara por nosotros. ¿O no?