El reCAPTCHA lleva acompañándonos muchos años en Internet, es un método de identificación que nos permite decirle a una web que no somos un robot, o que a menos no actuamos como tal. Ahora esta método se ha sofisticado con reCAPTCHA v3, la nueva versión de este protocolo que ha anunciado Google.

Uno de los aspectos más controvertidos cuando navegamos en Internet es la publicidad, y hace unas semanas os contábamos cómo se podían personalizar los anuncios que vemos en la web de Google, para adaptarlos a nuestros gustos.

reCAPTCHA v3. olvídate de “No soy un robot”

Google ha presentado el nuevo reCAPTCHA v3, la evolución del método de identificación en la web más popular. Gracias a él millones de páginas web pueden saber que en ella está entrando un ser humano, y no un robot que pueda tener oscuras intenciones. Este CAPTCHA fue creado para poder cribar a aquellos usuarios que funcionaran de una manera mecánica, y poder distinguirlos de meras máquinas. Ahora con esta nueva versión, el método se ha vuelto más inteligente, y necesita de menos interacción por parte del usuario para que la web sepa que no es un proceso automático.

Las siglas CAPTCHA quieren decir “Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart” un proceso que hasta ahora necesitaba de que superáramos ciertas pruebas, como reconocer objetos, resolver fórmulas matemáticas sencillas, o bien seleccionar con un aspa el texto de “no soy un robot” algo que con la nueva versión se elimina por completo. Ya no tendremos que superar este tipo de pruebas para demostrar que somos una persona en lugar de un robot. Todo gracias a un nuevo algoritmo que es capaz de saber si estamos comportándonos como lo haría una persona, o bien como una máquina.

Esto es posible una vez más gracias a los complejos algoritmos de Google, que en esta ocasión han creado uno para reconocer la forma en que se comporta la persona que está entrando a la web. De tal manera que si no detecta anomalías, tan siquiera nos enteraremos de que hay un control de este tipo, y entraremos en ella como si nada. En cambio, si el algoritmo nota algún tipo de anomalía en la actitud de quien está entrando en la web, activará de nuevo estas pruebas. De esta manera se evita ralentizar el proceso de visitar las páginas. En este algoritmo entran variables como el movimiento de nuestro ratón, o los tiempos entre las pulsaciones al ratón que hemos hecho en nuestras visitas a distintas webs, para valorar si somos una persona o una máquina. Google le ha declarado la guerra al bot, y este es uno gran ejemplo.