Las bicicletas son siempre uno de los elementos más polarizantes y que más discusiones causan cuando hablamos de ellas en carretera. La DGT ha recordado que la normativa cambió recientemente y hay que respetarla.
Llegan los días festivos o los fines de semana, y cualquier conductor sabe hasta qué punto algunas carreteras y vías se llenan de ciclistas que salen a rodar para disfrutar de un deporte saludable y beneficioso como pocos.
Es algo innegablemente bueno, que ha llevado una vida más activa y sana a una cantidad enorme de personas en todo el país, pero que provoca innumerables roces con los conductores de vehículos motorizados porque, a menudo, se comparte la infraestructura de circulación.
Aquí el ciclista es quien más tiene que perder por ser el elemento más vulnerable, por lo que la DGT no ha dejado de luchar por hacer su práctica más segura para todo el mundo. Se trata de evitar datos como los de 2024, en el que 46 ciclistas fallecieron en nuestras carreteras y vías urbanas.
Igual que cualquier conductor
La DGT ha aprovechado para recordar a la ciudadanía que cualquier ciclista tiene las mismas obligaciones que el resto de conductores y que, por supuesto, está sujeto en la misma medida a las normas de circulación vigentes.
- Mencionan que, en ciudad, el conductor de bicicleta debe circular tan pegado a la derecha como sea posible, que debe mantener una separación de seguridad respecto a bordillos y vehículos estacionados o parados y que, de circular en grupo, solo puede hacerlo en parejas y no en grupos más grandes.
- En carretera, en cambio, están obligados a circular por el arcén derecho siempre que este sea transitable y solo pueden abandonarlo en descensos de gran longitud y solo cuando sea seguro hacerlo. Aquí también pueden circular en paralelo, pero debe hacerlo situados en el extremo derecho y solo cuando la visibilidad lo permita. Si se forman aglomeraciones, están obligados a circular en hilera.
Todas estas normas no son nuevas ni mucho menos, pero estamos tan acostumbrados a ver cómo no se respetan que pueden parecerlo. Todas ellas están diseñadas para garantizar tanto una fluidez de circulación lo mayor posible, como la seguridad de los ciclistas y conductores, que al final es siempre la principal prioridad.
La llegada del carril bici en carretera
El BOE publicó, en octubre de 2025, la normativa más reciente respecto a este tema. En ella, se especificaba que era posible la construcción de carriles bici segregados en algunos tramos de carreteras estatales, aunque para ello fuese necesaria la eliminación total o parcial del arcén.
Esto implica una mayor diferenciación entre carretera y zona de circulación de ciclistas, redundando tanto en mayor seguridad para ellos como en una fluidez más óptima para los conductores. Así, se busca la creación de una red segura, conectada y continua para los ciclistas, lo que sería una solución ideal para el eterno enfrentamiento entre coches y bicicletas.
De esta forma, las bicicletas quedarían relegadas a circular por el carril bici contiguo a la vía, sacrificando parte o la totalidad del arcén para ello siempre que las características de la carretera lo permitan de forma segura.
